Leer como actividad recreativa.

Los jóvenes actualmente forman parte de demasiadas actividades que, desgraciadamente, no les reportan ningún beneficio, ni física ni intelectualmente hablando. Sin embargo existen actividades que, correctamente aplicadas, contribuyen a su formación. Es por esta razón que la lectura debería potenciarse desde edades tempranas. Es posible que un joven que no ha leído nunca, llegue a desarrollar el hábito de la lectura, pero es mucho más probable que un niño que desde edades tempranas estuvo involucrado con diferentes tipos de literatura crezca con este hábito ya desarrollado.children_in_somalia

Es por eso que los padres y la familia en general juegan un papel fundamental en la adquisición de la pasión por la lectura, puesto que el niño no tiene que saber leer para crear un vínculo con los libros, que alguien le lea cuentos e historias es suficiente.

Los beneficios de la lectura son muchos. Principalmente, los libros son un caudal inagotable de conocimientos. Es una actividad que se puede complementar con otros pasatiempos. Por ejemplo, si un joven es fanático de los deportes, puede buscar literatura sobre la historia de los deportes, o novelas relacionadas con el tema. Lo mismo puede decirse sobre cualquier otro tópico. Existe literatura sobre todos los temas imaginables, y sobre algunos que ni se imagina. La mayoría de los libros son de fácil acceso y económicos. Incluso algunos sobre temas de ciencia ficción, que podría pensarse que no aportan nada, contribuyen al enriquecimiento cultural del lector. Además, la lectura aumenta el vocabulario y mejora la ortografía del lector, y le da una preparación que garantiza que siempre tenga un tema de conversación.

Mirándolo desde otro punto de vista, la lectura es una actividad pasiva, que aleja a los jóvenes de comportamientos peligrosos y dañinos para su salud, no solo física, sino mental también. Incluso es una actividad que propicia la socialización, si se realizan talleres literarios y debates.